lunes, 20 de abril de 2015




Moneda Nociva, una oportunidad de negocio.

Por: Diana Marcela Pacheco Rodríguez
Correo: dianita.pacheco@gmail.com






Hay diversas maneras de cumplir con el deseo de ganar dinero, una de ellas, y muy común, es con los juegos de azar. Se conocen las apuestas en casinos,  lotería, apuestas de carreras, ruletas, máquinas traga monedas y más, que pueden hacer que el consumidor final elija y apueste. Ahora,  hay personas que también quieren ganar dinero a costa de la inversión y adicción de otros. Existen entonces,  los que dejan en manos del azar su mundo, como los que ganan por la inversión del azar.

Amanece un viernes en la ciudad de Bello un radiante sol acompañado de un viento suave y fresco, las calles aun solas y custodiadas solo por un perro callejero con su amo un reciclador de la zona que camina buscando algo de comida para él y su perro en las bolsas de basura en las afueras de las casas. 

Suenan las campanas de la iglesia y se empiezan a ver los jóvenes y niños caminando al colegio Santa Catalina, muestran su afán por llegar en la velocidad de sus pasos, saludan, corren y sonríen y se escucha a uno de ellos saludar a Don Benito. ¡Buenos Días Benito, ahora en la tarde vengo!

Benito es el señor de la tienda de la esquina, de aproximadamente 48 años, alto y delgado, levanta con fuerza la puerta de su negocio y se prepara para sacar un par de sillas rojas de plástico junto a una mesa, en la cual se acomodan sus clientes durante el día. Benito vende de todo, leche, pan, huevos, pero también cervezas y más licor en las noches, lo visitan durante el día mucha gente del sector, entre niños, jóvenes y sobre todo adultos.  Pero, ¿qué puede tener esa tienda que hace que hasta los niños quieran a don Benito?­­.

Muchos de los niños al salir del colegio Santa Catalina visitan la tienda de la esquina, cargan unas monedas en sus bolsillos y aprovechan para jugar un rato en estas máquinas, conocidas como las “traga-monedas” o “traga perras”. Estas máquinas a cambio de una cantidad de dinero apostado dan un tiempo de juego y tienen la posibilidad de ganar un premio. Todos los días en esta tienda se ven niños y adultos apostando su dinero esperando que el azar y la suerte estén de su lado para ganar.  

Y aunque el nombre de “tragaperras” pueda sonar algo burlón, se conocen así porque la palabra perra es la forma coloquial de denominar a unas antiguas monedas españolas.

Será posible entonces pensar, ¿que las tragaperras son el encanto de la tienda de Don Benito?http://www.minsalud.gov.co/_layouts/15/osssearchresults.aspxu=http%3A%2%2Fwww%2Eminsalud%2Egov%2Eco&k=tragamonedas

Cargar una moneda en el bolsillo puede significar alegría, esperanza y oportunidad para estos niños, casi todos los días de la semana frecuentan este lugar, ahorran de sus mesadas para llegar a esta tienda a visitar sus amigas las “tragamonedas”, confiando en ganar un poco más para volver a apostar y sentir la alegría que produce el ganar.


“Las tragaperras” una oportunidad de negocio. 
             
Las máquinas tragamonedas o tragaperras se pueden ver no solo en la tienda de Don Benito en la ciudad de Bello, sino también en muchos otros lugares del área metropolitana. Abundan en las tiendas y casinos, mínimo se encuentran dos tragaperras por local y siempre un grupo de niños, jóvenes o adultos  jugando a ganar dinero fácil, sentados, escuchando la música que arroja la máquina cuando se gana o se pierde. Aprietan sus monedas en una mano y arrojan las demás, una a una, en ese orificio frio y oxidado, halan la palanca de la suerte y esperan el resultado del juego. El algoritmo interno  del cerebro de la máquina va pensando y confirma si es ganancia o pérdida con un sonido particular y una luz que ilumina la jugada final. http://www.minsalud.gov.co/Normatividad_Nuevo/SENTENCIA 0717 DE 2003.pdf

Este premio del azar o de la suerte, se espera en cualquier momento, apuestan sus monedas, ojean solo su propio juego, se centran solo en ganar, uno tras otro juego. Los rodea la adrenalina característica de un jugador ansioso por perder o ganarlo todo.


En los caminos del barrio se impregnan los lugares de locales con las “traga-conciencia” o como se llaman en realidad las tragamonedas, se distinguen en diferentes presentaciones,  estas famosas máquinas, algunas nuevas, radiantes, anticuadas pero existentes en las tiendas más sencillas y humildes de barrio como también en los casinos llenos de luces y con despampanantes letreros, encantadores no solo por su luz externa sino por su brillo del dinero rápido. 

Pensar que las tragamonedas son oportunidad de negocio no es algo raro de pensar. Lo raro si sería decir que las tragamonedas son unas “traga-conciencia”, que paralizan al cerebro humano solo por conseguir un botín.

El ganar dinero fácil en la sociedad actual es igual a premiar y halagar sin motivo alguno. Es conseguir la recompensa de las acciones sin esfuerzo, sin sudor, sin una conciencia actuando. Es querer dejar todo al azar, a lo que el mundo quiera, sin importar las consecuencias. Saciar la necesidad con  casualidad.

Estas protagonistas hoy en día, actúan en un escenario donde los demás actores la aprecian como la protagonista principal de cada  obra, porque brillan por las entradas monetarias que puede generar con solo estar quieta en un mismo lugar, no generan pérdidas, ni gastos de alimentación ni movilidad. 

Así lo expresa un personaje común de barrio, empleado y padre de dos hijos, que asegura que esta opción de trabajo con las tragamonedas es una inversión que a largo plazo da muy buenas ganancias.

Steven, como se llama, es un hombre emprendedor de 29 años, humilde y sencillo en su forma de vestir, habla pausado y seguro. Menciona que las tragamonedas han sido su mayor tesoro. Él siempre había buscado crear su propia empresa, dejar de trabajar para otros y conseguir su propio dinero con su esfuerzo.

Se refiere a las tragamonedas como  la mejor inversión que ha hecho con su familia, cuenta que su historia comenzó cuando compró su primera máquina hace tres años en Bogotá y la cual le da aproximadamente $500.000 mensual.

Hace tan solo un año, viajo nuevamente a Bogotá por su segunda gran inversión, a un almacén llamado “Mundo Video”, le costó $5.000.000 y también recibe aproximadamente $500.000 mes a mes. http://www.quiminet.com/productos/juegos-tragamonedas-44182180187/proveedores.htm

Su conciencia solo piensa en el dinero que puede ganar cada mes.

Resume las ganancias de la maquina a una expresión: “dependen de lo que la gente le juegue a la maquina”. Su dinero fácil, depende del dinero que otros invierten pensando en ganar.

Mes a mes este joven emprendedor, confirma sus ganancias, de allí cancela el pago del local donde vive la máquina, paga un porcentaje a la persona que liquida, es decir que desocupa la tragamonedas entre un 10% al  20% y el resto se parte entre el dueño del local donde este y el dueño de la máquina, es decir para él.
Y en cuanto a la legalidad de sus máquinas, menciona que cumple con la reglamentación exigida.

Legalidad y Negocio

Las tragamonedas según Coljuegos y la ley colombiana solo pueden ser operadas en locales comerciales que cumplan con la normatividad porque de lo contrario se aplican las sanciones correspondientes. Y así como lo dice la ley, se han visto casos de incautación de estas máquinas ilegales a nivel nacional. Ver: http://www.coljuegos.gov.co/publicaciones/coljuegos_prende_alarma_con_maquinas_tragamonedas_ilegales_retiradas_en_cucuta_pub

Y a pesar de que existen varios órganos de control para los juegos de suerte y azar, aún existen personas que no cumplen con la reglamentación exigida. Bello, la ciudad donde encuentra la tienda de Don Benito, es uno de los municipios que según Coljuegos ha sido protagonista del retiro de máquinas ilegales. Don Benito, no nos dio información al respecto. Fue prudente frente a esa pregunta y aunque su silencio fue clave para determinar que tal vez tampoco cumpla con todo lo que dice la ley, el ver niños en su tienda jugando y apostando hace que se asegure que no conoce de esta regulación.



Los adultos se ven jugando y apostando dinero sin importar el tiempo y el hambre que se sienta.  Los niños guardan de su mesada para también apostar.  Todos apuestan, unos ganan, otros pierden, pero al final ninguno gana.

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